
En una mañana sangrante, descubro la herida que estuvo punzándome meses y meses . En un otoño húmedo y triste persivo que jamás tuve un rasguño mío . En un invierno frío aprendí que hay cosas peores que no tenerte aquí . Y en un verano candente y lleno de alegrías te vuelvo a descubrir como mi gran amor .
Una herida profunda que necesita sanar y no puede, porque cuando está cerrándose y coagulando, vuelven a meter la espina, para recordar los momentos en los que más me dolió, pues si yo no hubiese pisado en territorio desconocido, la herida no la tendría, y no me dolería nada . Un invierno que pasa y no vuelve, un verano que perdura en mi cortadura por tanto tiempo como sea necesario . Un otoño que no tiene palabras y son recuerdos de la estación pasada y no pisada . Una herida sangrante larga y madura, brota día a día para hacerse ver. Una herida que no sana, y que entiende que solo es culpa de la persona que la maneja .



























